VITORIA-GASTEIZ

LOS PILARES DE LA MEMORIA

Musa de escritores como Ken Follett o Paulo Coelho, la Catedral de Santa María ha sido el testigo de piedra de la Historia de Vitoria-Gasteiz. 'Abierta por obras' durante su innovadora restauración, mostró sus secretos a cuantas personas se acercaron a verla. Hoy, abierta al culto, también se muestra a quien la visita.

Vista aérea de Vitoria-Gasteiz

Rodeada de edificios medievales, la Catedral de Santa María de Vitoria se alza en la cima de la colina donde nació la capital de Álava allá por 1181 sobre los restos de la antigua aldea de Gasteiz. Según te acercas a ella, la elegancia de sus formas te subyuga. Este templo se comenzó a construir en el siglo XIII sobre una muralla defensiva. La zona era fronteriza y consideraron que era importante tener un lugar fortificado. Así que en principio parecía destinada a convertirse en una iglesia-fortaleza. Sin embargo, con el paso de los años, Santa María acaba por ser la bella catedral gótica que hoy podemos contemplar. Los últimos años, este impávido testigo de la Historia de Vitoria-Gasteiz ha estado inmerso en un proceso de restauración pero, a diferencia de otros que permanecen cerrados mientras se ponen guapos, la Catedral de Santa María está 'ABIERTA POR OBRAS'. Tras enterarme de que se pueden visitar sus entrañas abiertas, entre andamios, pasarelas y bien provistos de un casco, me dispongo a conocerla una tranquila mañana. Muy importante, hay que reservar la visita con anterioridad. La guía nos da la bienvenida y comienza la excursión. Entramos en la catedral siguiendo sus pasos y las bocas se abren. La entrada de Santa María de Vitoria impresiona por sus formas, la luz que irradia y, por supuesto, su corazón abierto. Su interior recuerda a catedrales góticas francesas como la de Notre Dame, aunque, en realidad, es un templo único con una fuerte personalidad. Visitar una catedral en pleno proceso de restauración es una aventura. Altos andamios y suelos abiertos muestran los avances de las obras.

Visita a las obras de la catedral de Vitoria-Gasteiz

El recorrido es como la visita de un arquitecto a una obra. De hecho, el último martes de cada mes a las 16.30 hay visitas que lleva a cabo el Director-Gerente de la Fundación de la Catedral, el arquitecto Juan Ignacio Lasagabaster. Tras dos horas conociendo a fondo los detalles de la restauración, se acaba con un sorprendente espectáculo de luz y sonido, "El Pórtico de la Luz" en el que se puede comprobar, gracias a la tecnología digital, cómo estaban pintadas originalmente las paredes del pórtico. Merece la pena verlo.

Visita a las obras de la catedral de Vitoria-Gaasteiz

Ya dentro del templo, contemplamos el concienzudo trabajo de arqueólogos, canteros y otros trabajadores que se afanan por los subsuelos y los andamios con una concentración monacal. Nos sentimos volver a la infancia. Veo a una pareja hacerse una foto de recuerdo sonriendo bajo el casco, mientras padres y madres se las ingenian para explicar a sus hijos e hijas dónde estaba el suelo anterior de la catedral y lo mucho que se ha excavado. Tanto que incluso han aparecido restos romanos que podrían iluminar el pasado más remoto de Gasteiz.

Obras de la Catedral de Vitoria-Gasteiz

Luces y sombras acompañan nuestro recorrido por el interior del templo. La subida a las pasarelas permite contemplarlo en toda su magnitud, en una panorámica impensable en cualquier otro edificio religioso y que forma parte del encanto único de esta visita. Desde la Torre vemos toda Vitoria-Gasteiz a nuestros pies, los tejados rojizos en contraste con el cielo y las numerosas zonas verdes. A estas alturas, el enamoramiento de esta singular obra gótica es ya absoluto. Pero no soy un caso excepcional. Incluso escritores tan populares como Ken Follett o Paulo Coelho han sentido esa misma pasión, fueron ellos los primeros en quedar prendados de este edificio y de la ciudad que lo alberga. Ya el ilustre Víctor Hugo se manifestó atraído por el aspecto gótico y la configuración en forma almendrada de la ciudad, que conservó hasta el siglo XIX. En el siglo XXI, Coelho hizo de ella el escenario clave de su novela 'El Zahir', mientras que Follett fue más allá y, tras visitarla por primera vez aseguró que se sintió "tan deslumbrado por ella" que decidió convertirla en la musa de la esperada segunda parte de 'Los pilares de la Tierra'. Así, el best-seller 'Un mundo sin fin' se teje alrededor de una catedral ficticia cuya inspiración es el edificio de la capital alavesa. La ciudad devolvió el gesto de amor al escritor galés haciéndole una estatua hiperrealista a tamaño natural junto a la catedral, en la Plaza de las Burullerías, firmada por el prestigioso artista Casto Solano. Con ella, el romance entre ambos -templo y literato- se ha hecho público y eterno.

Pórtico de la Catedral de Vitoria-Gasteiz

Para acabar el itinerario, recorremos el paso de ronda exterior de la muralla y el triforio. Al final se puede apreciar la restauración ya acabada del pórtico de la Catedral así como la espectacular labra de los tímpanos de una de las mejores portadas del siglo XIV de toda la Península. Gracias al estudio cofinanciado por el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, se ha podido confirmar que el viejo lienzo amurallado es más antiguo de lo que se pensaba. Su recuperación supone un regalo tanto para quienes habitan Vitoria-Gasteiz como para quienes la visitan.

Vitoria-Gasteiz. Plaza de la Virgen Blanca

Al salir de la catedral, decido dar una vuelta en bicicleta por Vitoria-Gasteiz, "Capital Verde Europea en 2012" por ser la que mejor se ocupa del medio ambiente y del entorno vital de sus habitantes contribuyendo de forma local a la lucha contra el cambio climático global. Un impresionante esfuerzo que se traduce en el aire extraordinariamente limpio que se respira en ella, en las numerosas zonas de árboles y jardines que la pueblan y en una apuesta convencida por un futuro sostenible. Los viajeros y las viajeras lo notamos en la felicidad que trasmite esta urbe ecológica. Desplazarse en dos ruedas por sus múltiples vías para ciclistas y 47 calles donde el tráfico calmado no supera los 30 km. por hora convierten la excursión en un placer muy aconsejable. Pongo rumbo a los Humedales de Salburua, el mayor de los parques que componen el "Anillo Verde" de Vitoria-Gasteiz. En el Centro de Interpretación de Ataria me informo de este tesoro de la naturaleza, Humedal Ramsar de Importancia Internacional y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) dentro de la Red Europea Natura 2000. Recorro el parque de 206 hectáreas, con calma, contemplando su espectacular flora y fauna. Hay dos observatorios de aves y en él también habita uno de los mamíferos más bonitos y amenazados de Europa: el visón europeo (Mustela lutreola). Su conservación es uno de los objetivos prioritarios del parque. Dejo la bici para recorrer las pasarelas sobre el agua y, simplemente, sentir este lugar y valorar su enorme importancia para la protección medioambiental.

Ataria

¿Otro consejo? Hacer un picnic en alguno de los parques del Anillo Verde, mi favorito sin duda es Salburua, a mediodía si luce el sol y acabar la noche tomando pintxos por la zona más antigua, Vitoria medieval o, si el hambre aprieta tras el deporte, sentarse a disfrutar de una cena inolvidable en alguno de sus renombrados restaurantes.
Pongo rumbo en bicicleta a la Ruta de Pintxos. Me encanta esa forma tan vasca de comer, esas pequeñas creaciones culinarias que, cada una de ellas, condesa el sabor de la rica gastronomía local. Tras la comida, me acerco en un agradable paseo en bicicleta a ARTIUM, el Centro Museo Vasco de Arte Contemporáneo, un imprescindible para quien venga a la ciudad. En el amplio espacio que se abre ante el edificio, mantienen un diálogo de alto nivel artístico las obras de tres grandes artistas del siglo XX: Richard Serra (Finkl Octagon, 1991), Jorge Oteiza (Mirador Mirando, 1958) y Eduardo Chillida (Elogio de la Arquitectura XIV, 1994). La plaza acoge también una gran obra de Vicente Larrea (Broca kenkenes, 1976) y una monumental escultura de Miquel Navarro (La mirada, 2001). Se trata de una espectacular bienvenida.

Artium

Una vez dentro, en el vestíbulo, como cuentan con wifi gratuita, subo a las redes sociales todas las fotos que he hecho durante el día. Después recorro las salas. Aquí me paro a ver un documental, allí admiro una escultura o una pintura. Cualquier tipo de expresión artística tiene cabida en este moderno museo. Para muestra, un ramillete de nombres espectaculares: Picasso, Dalí, Oteiza, Chillida, Miquel Barceló, Cristina Iglesias o Bill Viola. La tarde se me hace corta, pero debo de partir, la caída del sol me recuerda que he de regresar a la Catedral de Santa María para escuchar uno de los numerosos conciertos que se ofrecen en ella (conviene consultar la página web para informarse: www.catedralvitoria.com). La luz del crepúsculo se filtra por las vidrieras dando un aire de ensoñación y calidez al templo. Pienso en sus muros y en estos pilares que además de inspirar a grandes literatos se han convertido, por derecho y belleza propios, en los de toda una ciudad: Vitoria-Gasteiz. Una ciudad que hunde sus raíces en un pasado grande, pero que mira sin melancolía hacia un prometedor futuro de color verde. Que su fuerza nos acompañe siempre.

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