TRADICIONES

CASERÍO: CASERÍO MUSEO IGARTUBEITI

CASERÍO MUSEO IGARTUBEITI

El ejemplo más característico de arquitectura civil de Euskadi es el caserío. Se les puede ver por todo el territorio en montes, valles, pueblos y ciudades. Salpicados aquí y allá, conforman una de las imágenes más emblemáticas de esta tierra. Edificios de mampostería y madera, son construcciones recias y bonitas que alegran el paisaje. Cerca de Zumarraga, en Ezkio encontramos el caserío Igartubeiti, hecho en el siglo XVI y muy bien conservado, en él se alberga un museo donde se explican todos las funciones de estas viviendas.

LAGAR DEL CASERÍO MUSEO IGARTUBEITI

También en él se puede aprender cómo se prensa la manzana y se seca la hierba y cómo era la vida en un caserío de hace cuatro siglos, qué se comía o qué se producía. Se trata de un viaje en el tiempo y en las costumbres, sorprendente e interesante, de la mano de guías expertos. Todo ello constituye un interesante testimonio del pasado de Euskadi, además de una buena forma de comprender a su sociedad.

FRONTÓN

Practicando Cesta-Remonte en el frontón

La pelota vasca es un popular deporte tradicional de Euskal Herria. Hay quien dice, incluso, que el tenis nació de este juego vasco. Para jugar se necesitan dos jugadores o dos equipos (en cada uno dos jugadores) que golpean por turnos una pelota contra un muro llamado frontón, para conseguir un tanto. En muchos casos las pelotas se siguen haciendo artesanalmente, con un núcleo de madera de boj y diferentes capas de látex y lana hasta la última de cuero. La Federación Internacional de Pelota Vasca considera Modalidad al tipo de cancha donde se juega y Especialidad a los diferentes herramientas y reglamentos con los que se practica el deporte. Los grandes pelotaris reciben un extraordinario reconocimiento por parte de la sociedad. Verles jugar es todo un espectáculo y se comprende la admiración que despiertan. Se trata de un juego duro que requiere una gran destreza. Aunque una tradición ancestral, se mantiene muy viva e incluso se exporta a otros lugares. La cesta punta, por ejemplo, es muy popular en Miami.

Partido de pelota mano

Todos y cada uno de los pueblos vascos tienen su propio frontón donde jugar sus diversas especialidades:
En el trinquete se juega a paleta con pelota de goma (hombres y mujeres), a paleta con pelota de cuero, a mano (individual y por parejas) y a xare (o share).
En frontón de 36 metros se juega a pala corta, a paleta con pelota de cuero y a mano (individual y por parejas). También a paleta de goma maciza.
En frontón de 30 metros se juega a frontenis (hombres y mujeres) y a paleta con pelota de goma.
En frontón de 54 metros (también llamado frontón largo o Jai Alai) se juega a cesta punta.
El frontón Gernika Jai-Alai, inaugurado en 1963, ha sido testigo de grandes partidos de cesta punta, pelota a mano y pala. Es uno de los tres frontones más importantes de Euskadi en cesta punta. Tiene una capacidad de 1.500 espectadores y programa festivales los lunes durante todo el año. Es escenario de clases para preparar a los futuros pelotaris del municipio.

REMO

Trainera

Cada año, el primer y segundo domingo de septiembre, se celebra en la Bahía de La Concha de Donostia una de las más espectaculares competiciones de remo del mundo, la mítica regata de traineras, esa embarcación típica de la Costa Cantábrica. Unas 100.000 personas se colocan por los montes de la bahía, Urgull e Igeldo, por el Paseo Nuevo, el Muelle y en la Isla, sobre las playas y en embarcaciones de todo tipo para verlas y, en sí mismos, ellos también constituyen un espectáculo porque la mayoría van vestidos con los colores de su trainera como muestra de apoyo incondicional. Así, montes, playas y calles aparecen pintados de verdes, rojos, azules, amarillos... Todos los colores de los equipos que participan forman un particular arco iris. El ambiente es inmejorable. Antes del comienzo, la Parte Vieja de San Sebastián es un hervidero de apuestas y vaticinios. Mientras, los barcos deportivos y de pesca, van llegando a la bahía para animar a los participantes y como homenaje a su esfuerzo titánico, hacen sonar sus sirenas al tiempo que ondean banderas en cada uno de ellos. La panorámica desde el monte Urgull, el favorito para verlas, es impresionante. Propios y extraños comparten la emoción del momento. A las doce del medio día, el juez da la salida.

Regatas de La Concha

Saldrán dos tandas con las ocho mejores traineras, pasando los cuatro mejores tiempos del primer día a formar la tanda de honor; y por último, la distancia clásica de 3 millas se divide en dos largos con una sola ciaboga. Se escuchan gritos animosos desde todos los rincones. La piel se pone de gallina de la energía que hay. Son unos 20 minutos de constante remar sobre un banco fijo, lo que quiere decir que haces la fuerza con la parte inferior del cuerpo. La tensión y la concentración son extraordinarias y flotan en el ambiente. A partir de ese momento lo más importante es ganar la Bandera de La Concha, el trofeo más anhelado por todos los remeros; es su medalla de oro olímpica. Esta bandera la confecciona a mano Itziar Alduntzin de San Sebastián, y ella aprendió de Maruja Carballo, en su taller de la calle Etxaide donde aprendió durante 8 años. La mejor tradición artesanal para el más importante trofeo. Las regatas de La Concha se organizaron por primera vez en 1879 y nacieron por la tradición pesquera del pueblo vasco. En sus costas se pescaban abundantes ballenas.

Regatas de La Concha

Cada vez que se avistaba desde los montes a una, se daba un aviso de alarma a los pescadores para que salieran. Y ya entonces era un espectáculo ver cómo todos trataban de llegar los primeros. Aquel fue el germen de esta competición que ya lo era entonces. Desde la primera regata, el éxito de público las convirtió en una tradición imperecedera. Una vez acaban las regatas del segundo domingo, los barcos hacen paseíllo marinero a la trainera ganadora. Tras la entrega del galardón, todo el mundo marcha a otra celebración, la de la exquisita gastronomía y vinos de Euskadi. Un final perfecto para un día perfecto.

AIZKOLARIS

Aizkolari

Sin duda, la competición de cortar troncos es uno de los deportes más espectaculares del mundo y, desde luego, es el deporte rey en las zonas rurales de Euskadi. Los aizkolaris, como se llaman los aguerridos cortadores, han de estar dotados de una fuerza inusitada, llevan con ellos un halo de misterio y determinación. Además, han de estar muy bien preparados tanto física como mentalmente. Cuando uno de ellos se sube al tronco, ya no hay descanso posible y el estrés es máximo. El origen de este popular deporte se sitúa en la Edad Media, cuando los leñadores y carboneros hacían apuestas a ver quien cortaba antes un tronco. Con el tiempo se fue consolidando y ya en el siglo XIX esta competición se integró dentro de las fiestas populares. Aunque es un deporte eminentemente masculino, en los últimos años también algunas mujeres se han animado a coger el hacha, como Itziar Goenaga, de Azpeitia; Kristina Saralegi, de Leitza, y Maika Ariztegi, de Ituren. El espectáculo y la épica están siempre garantizados.

HARRIJASOTZAILES

Perurena

Deporte antiquísimo, el levantamiento de piedras está protagonizado por los harrijasotzailes, hombres y mujeres de extraordinaria fuerza y tesón. Tradicionalmente, los jóvenes en las romerías y fiestas apostaban a ver quién era capaz de levantar la piedra de mayor peso. Entonces, cualquier piedra de gran tamaño valía. Ya en el siglo XX se reglamentó y las piedras irregulares que se habían usado hasta entonces pasaron a tener formas estandarizadas de cuatro tipos: cilíndricas, cúbicas, esféricas o con forma de paralelepípedo rectangular.

Perurena

El más mítico levantador de piedras fue Victor Zabala 'Arteondo', que practicó este deporte entre 1919 y 1945. Sin embargo, el gran atleta que revolucionó este deporte ha sido el carismático Iñaki Perurena, harrijasotzaile navarro y titular del récord de 1.000 levantamientos de una piedra de 100 kg. de manera continua en 5 horas y 4 minutos. También fue el primero en levantar piedras de hasta 320 kilos. Sin embargo, en 2001, Mikel Saralegi, también originario, como Perurena, de Leiza, batió el récord al alzar una piedra de 329 kilos. También algunas mujeres se han sentido atraídas por este deporte tradicionalmente masculino como María José Sardón, que tiene su récord en 131 kilos de una piedra cilíndrica, y Miren Urkiola, que lo tiene en 120. El desafío sigue vivo ya que este deporte permanece en constante evolución.

Perurena

DANZA VASCA

Aurresku

Sin duda, la danza es una de las expresiones más profundas del sentir y del ser de un pueblo. La danza vasca, sobria, bella, elegante y a, veces, sencillamente espectacular, dice otro tanto del espíritu de su cultura. Además del popular Aurresku, la danza ceremonial más emblemática de Euskadi revestida de elegancia y solemnidad y que se utiliza como homenaje, a grandes rasgos, las danzas se dividen en tres grupos y todas se remontan en los tiempos. Los "bailes de romería" que proceden de los que se hacían en las zonas rurales invitando a participar a romeros y visitantes. Las "danzas de espadas", de carácter conmemorativo y también honorífico en las que él o los dantzaris rinden respeto. Por último, las "danzas de fin de fiesta" son los bailes, como los de carnaval, que celebran el fin de un período concreto del año y el comienzo de algo nuevo; son los más espectaculares y llamativos. Enlazada con las fiestas, tanto paganas como religiosas, su variedad es sinónimo de riqueza de tradición propia. Sorprenden por su belleza, las mascaradas de Zuberoa, entre enero y abril.

Danza en Lekeitio

También en Carnaval se pueden contemplar las bellas danzas en Beskoitze, Uztaritze o Donapaleu, en la en Baja Navarra y Lapurdi o los elegantes cortejos de Corpus en Heleta, Iholdi, Armendaritze o Itsasu. En Gipuzkoa son maravillosos de ver el Corpus de Oñati, la ezpata-dantza de Zumarraga o las danzas de carnaval de Lizartza. En Bizkaia, la dantzari-dantza del Duranguesado, la kaixarranka de Lekeitio o la ezpata-dantza de Markina-Xemein. Mientras que en Álava son muy interesantes por su gran belleza las danzas de Elciego, el zortziko de Gasteiz o la danza de la cadena de Yécora. También es de una belleza tranquila la dantza jauziak, modalidad de danza vasca de una gran sencillez que se baila en círculo y muy lentamente. O el mutxikoak, un círculo de baile al que están bienvenidos todos los que se acerquen a participar con buen ánimo. Todos estos bailes están muy presentes en las festividades de Euskal Herria, por eso conviene consultarlas para poder aprovechar bien el viaje realizando otro viaje hacia el interior de la cultura vasca a través de sus danzas.