PATRIMONIO

LAS RAÍCES DE UN PUEBLO MILENARIO

Casa de Juntas de Gernika

Euskadi es un enigma, tanto como lo es el origen de su lengua. El euskera, la lengua más antigua de Europa. La única manera de descifrarlo es conociendo a sus gentes y a su rica y vasta cultura de tradición antiquísima y profundos rituales que marcan el espíritu de este pueblo. El simbolismo está presente ya en el árbol de Gernika, el de la Casa de Juntas que homenajea su propio y único sistema de gobierno a través de un tronco muerto y otro joven donde se manifiestan la fuerza, la sabiduría y la libertad, las mismas que lleva en su ADN el pueblo vasco. La esencia de las manifestaciones culturales vascas permanece viva y de manera orgánica se van desarrollando sin perder nunca por ello de vista a su pasado. Las señales son múltiples y conviene que las observe, para entender, para enamorarse de esta cultura.

Frontón. Pelota Mano

El frontón que siempre tiene un lugar destacado en cada uno de los pueblos de Euskadi. Los deportes rurales como el levantamiento de piedras de los harrijasotzailes o ver a un aizkolari cortar los troncos, siempre despiertan la admiración de el que lo ve. O las regatas de La Concha de Donostia, que cada año en septiembre congregan a unas 100.000 personas para contemplar cómo se disputan las traineras uno de los galardones más preciados de este deporte: la Bandera de La Concha. El origen de este campeonato se remonta a cuando en las costas del Cantábrico se capturaban ballenas y las embarcaciones se disputaban llegar en primer lugar a ellas.

Dantzaris

Además de la cercanía del mar, también impresionan sus danzas tradicionales, desde el sobrio aurresku a las sorprendentes celebraciones de Carnaval. Por no hablar de su arquitectura, desde los caseríos que salpican aquí y allá los montes y los valles, como de la más moderna, la apuesta de futuro que siempre ha dado fe de que e Euskadi es un pueblo visionario. Su patrimonio cultural es tan vasto que cualquiera encontrará lugares para visitar, donde aprender y donde, lo más importante, empaparse de la viva cultura vasca.