NATURALEZA

LA JOYA VERDE
ENTRE EL BOSQUE Y EL MAR

Árboles de singularidad tal que reciben un cuidado especial, bosques tupidos, un mar bravío siempre vigilante y unos gigantescos sedimentos en forma de acantilados que cuentan la creación de nuestro planeta. Parece el comienzo de una novela fantástica, pero eso solo parte del rico patrimonio natural de Euskadi.

Urdaibai

Bordeado por el omnipresente Mar Cantábrico y circundado de montañas y bosques, Euskadi es una joya de color verde y azul para los amantes de la naturaleza. Ya sea navegando sus aguas como perdiéndose por sus prados, disfrutando de sus playas o subiendo al monte, la experiencia es siempre gratificante. Sus cielos cambiantes por una climatología variable, pendiente de los juegos que se traen el mar y la cordillera, hacen que los cielos que se puedan contemplar aquí sean un espectáculo en sí mismos. Todo son peculiaridades a descubrir.

Flysch. Zumaia

Como la "Ruta del Flysch", un paseo entre formaciones de sedimentos en la costa, situada entre las localidades guipuzcoanas de Deba y Zumaia en la que se pueden apreciar con toda claridad las secciones del Paleoceno. Una joya fósil de una hermosura única en el mundo que hace las delicias tanto de científicos como de turistas. O la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, donde la vegetación está salpicada de caseríos y descubre aquí y allá pueblos a cual más bonito.

Urdaibai

Más del 52% del territorio está ocupado por masa forestal y, para los amantes de los árboles, decirles que existe una declaración de los más singulares de Euskadi que están especialmente protegidos y entre los que se cuentan el Roble pedunculado (Quercus robur) de Ondategi (Zigoitia, Álava), por su gran tamaño y belleza; o el enorme Ginkgo (Ginkgo biloba) de Hernani (Gipuzkoa) situado en el Parque Eguzki, junto al Hogar del Jubilado; o el Tejo (Taxus baccata) bajo el que se celebraban antiguamente las juntas periódicas de los Caballeros Hijosdalgo del valle de Valdegovía y que está en las cercanías del Monasterio de Nuestra Señora de Angosto (Valdegovía, Álava).

Paseo en bicicleta

Paseos en barco, a caballo, en kayak, senderismo o rutas en bicicleta son algunas de las mejores formas de descubrir todo este tesoro natural. Para quienes sean menos deportistas, en coche y con un mapa será suficiente. En ocasiones, la complicada orografía puede convertir el recorrido en toda una aventura y te sientes protagonista de una novela de fantasía. La exuberancia de la naturaleza convierte el viaje en un recuerdo imborrable. Nada como sentirla para olvidar cualquier estrés. Querrás repetir para conocer (y sentir) más.

Galería de imágenes