GEOPARQUE DE LA COSTA VASCA

Flysch

El Geoparque de la Costa Vasca abarca una extensión de casi 90 Km2, pertenecientes a las localidades guipuzcoanas de Deba, Zumaia y Mutriku, y está incluido en la Red Europea y la Red Global de Geoparques de la UNESCO. Aunque todo en él desborda belleza, su joya más preciada son los Flysch, palabra alemana que viene a decir 'terreno que resbala'. Los Flysch parecen auténticos gigantes que guardan al Mar Cantábrico, y son facies o formaciones rocosas de origen sedimentario que ayudan a precisar cómo se formaron con bastante precisión. Según la Ley de Walter, cuando hay cambios en un ambiente sedimentario las facies se depositan encima de las otras, superpuestas, respetando el orden. Así, se convierten en libros de Historia abiertos. Los Flysch se erigen al borde del mar formando peculiares acantilados y playas de roca sedimentada tallada por el agua durante siglos.

Flysch

Además en la zona se puede conocer el casco histórico de Mutriku, uno de los mejor preservados de Gipuzkoa, cuajado de palacios y casas solariegas, con un antiguo puerto y su cofradía, hoy convertida en el Museo Bentalekua donde se puede participar en una subasta de pescado. Y luego, por supuesto, comerlo a la parrilla con un buen txaxoli. O visitar, en el mismo lugar, el Centro de Nautilus para contemplar su enorme colección de amonites, fósil de un molusco cefálopodo muy abundante en la Era Secundaria.

Ermita de San Telmo. Zumaia

No hay que perderse la visita a la Parroquia de San Pedro en Zumaia, desde su campanario se contempla una preciosa vista, y conocer el Museo Zuloaga, antigua ermita y hospedería de peregrinos a Santiago que el pintor transformó en bello museo y donde permanece su colección personal y una parte de su obra. En Zumaia se encuentra además la ermita de San Telmo, casi colgada de un acantilado con unas impresionantes vistas del Mar Cantábrico, se ha hecho famosa por aparecer en la popular película "Ocho apellidos vascos".

Flysch

También se puede conocer el valle de Lastur, en Deba, uno de los más bonitos y recónditos, para visitar el antiguo molino de Plazaola, una quesería o un taller textil. Al adentrarse en la "Ruta de karst", antiguas rocas marinas que conforman un paisaje de ensueño, regresa la mitología y, de nuevo, el paisaje vasco se torna en fantasía en un giro a los orígenes de esta tierra antigua y llena, aún, de secretos por descubrir.

Flysch

¿Un consejo? Guardar tres días al menos para hacer la "Ruta del Flysch" y conocer sin prisas el Geoparque de la Costa Vasca, reconocido por la UNESCO por su singularidad y buena conservación, para detenerse a comer en sus pueblos, a tomar el pulso de esta tierra. Al conocerlo se entiende mejor la maravilla que es este planeta.