EXPERIENCIAS EN SAN SEBASTIÁN

PASEO POR LA PARTE VIEJA

La Parte Vieja de Donostia es el origen mismo de la ciudad. Hasta 1863 estaba rodeada por una muralla que se derribó para acometer el Ensanche de la ciudad, ese que la convertiría en una joya de arquitectura bonita y aireados espacios verdes para que sus habitantes y visitantes la disfruten.

Parte Vieja de San Sebastián

De todas formas, el casco antiguo está delimitado naturalmente por el monte Urgull, el río Urumea y la Bahía de La Concha. Compuesto por una serie de bonitas calles cuajadas de casas con balcones recorrerlo es como un viaje en el tiempo siempre dentro de un ambiente muy animado. Se trata de la zona más visitada de San Sebastián, el lugar por el que queremos perdernos como exploradores medievales.

Iglesia de Santa María, San Sebastián

Las dos iglesias más antiguas de la ciudad son mi objetivo a visitar hoy. Me han contado -ah, esas maravillosas charlas con donostiarras- que según te hayas bautizado en una o en otra así te llaman. A los afortunados que recibieron el sacramento en la Iglesia de San Vicente, el templo más antiguo de la ciudad, se les conoce como koxkeros/as, debido a las piedras salientes del templo (koxka en euskera). Construida en la primera mitad del siglo XVI con estilo gótico, en su interior se halla uno de los mejores retablos del románico, de Ambrosio de Bengoechea y Juan de Iriarte. Las impresionantes vidrieras dan una luz inigualable a su interior. En una fachada lateral se encuentra la escultura la Piedad, de Jorge Oteiza. Y es una maravilla escuchar en directo el órgano construido por el prestigioso artista francés Cavaille-Coll en 1868 en alguno de los ciclos de música que se organizan. Tengo la suerte de asistir a uno y la emoción me embarga, imposible detenerla.
Sin embargo, y pese a toda su belleza, no les tienen nada de envidia quienes están bautizados en la Basílica de Santa María del Coro, conocidos como josemaritarras (los de Jose Mari, en euskera) que aparecen mencionados hasta en el himno a San Sebastián. Esta basílica es una impresionante obra barroca del siglo XVIII que se alza espléndida en un extremo de la calle Mayor con su impresionante y elaborada fachada de matices churriguerescos. Junto a la pila bautismal, precisamente, se puede contemplar una escultura en forma de cruz de Eduardo Chillida. También en ella es posible escuchar conciertos de otro órgano que realizó para la ciudad Cavaille-Coll, este aun más antiguo, de 1863. Tras visitarla e inmersa en mis pensamientos, llego al corazón de la Parte Vieja, la plaza de la Constitución, circundada por coloridos balcones.

Parte Vieja de San Sebastián

Ya es hora de cenar y las exuberantes barras de bares y restaurantes cuajadas de pintxos me esperan para reponer fuerzas y disfrutar a partes iguales. Animadas charlas de bar de esas que tanto me gustan, nuevas gentes por conocer, alegría. Además de la belleza arquitectónica, ese es parte del encanto de esta tierra antigua y bella.

IGELDO

Monte Igeldo

El monte Igeldo guarda San Sebastián desde su cumbre. Se trata de uno de los lugares desde los que ver la mejor panorámica de la ciudad. Allá me dirijo en un precioso funicular de color rojo que lleva desde el 25 de agosto de 1912 subiendo la ladera y que apenas ha cambiado desde entonces, pese a algunas modificaciones, incluso conserva su madera original. Cuando bajo de él, se abre una vista increíble de Donostia. Comienzo a hacer fotos alegremente, pero hay mucho que ver en esta cumbre. Por ejemplo, se puede subir al Torreón, un antiguo faro de leña donde la imagen de Donostia se hace aún más espectacular. Construido a 180 metros sobre el nivel del mar, desde él se llega a ver el vizcaíno cabo de Matxitxako y las Landas francesas.

Vistas desde el monte Igeldo

Sin embargo, más allá de bellas vistas y torreones de película de piratas, tengo un objetivo que cumplir en mi visita: conocer el Parque de Atracciones de Igeldo, cuya entrada está incluida en el billete del funicular. Inaugurado en 1911, no se han quedado cortos quienes me decían que es un parque único. En ningún otro puedes subirte en una atracción que bordea el monte con el Mar Cantábrico y la Bahía de La Concha abajo. Parejas acarameladas cuchichean entre sí en la Montaña Suiza, donde los mástiles de las barquitas en las que vamos sentados son una reproducción de los drakkars, temibles dragones de los vikingos que amenazaban a los vascos en tiempos inmemoriales de leyenda. Según se cuenta, tres hechiceras de la mitología vasca, Mari Zaharra, Mari y Mari Txiki, decidieron atraparlos lanzando un extraordinario conjuro de olas. Así acabaron con ellos y hoy solo se pueden ver, atrapados en forma de madera, en este parque. Mientras camino por el parque veo grupos de jóvenes que salen risueños del Paseo de la Risa y los peques enredan en la Cama Elástica. Lo pruebo todo y todo me gusta pero, en cuanto entro, la Casa del Terror se convierte en mi atracción favorita. Este parque tiene todo el encanto de otros tiempos, las mejores vistas del mundo y hasta temibles drakkars. ¿Qué más se puede pedir? Volver.

EN BICICLETA

La orografía de San Sebastián, prácticamente plana, hace que sea un lugar perfecto para pasear y moverse por la ciudad en bicicleta.

Carril bici en San Sebastián

Gracias a una apuesta decidida por este medio de transporte, hoy numerosos ciclistas recorren sus calles, ya sea como turistas o como ciudadanos que optan por este ecológico medio de locomoción. Además, la ciudad cuenta con el primer sistema en Europa de Bicicleta Pública íntegramente eléctrico. La red de Bidegorris, carriles de bici, con más de 30 kilómetros, hace que el recorrido sea más fácil y seguro. Además, hay 590 aparca-bicis para poder dejarla y, por ejemplo, ir a la playa de La Concha a darte un baño.

Carril bici Ondarreta

Cosa que hago en mi primera parada tras alquilar en una de las múltiples tiendas que hay. Una vez seca, vuelvo a coger mi bici para acercarme a ver El Peine del Viento, la maravillosa escultura de Eduardo Chillida donde me encanta detenerme para contemplar cómo rompen las olas. Desde allí decido subir a la parte alta de la ciudad para visitar el Jardín de Aiete, diseñado por el horticultor francés Pierre Ducasse. Este parque es excepcional y tiene rincones preciosos en los que perderse a leer o charlar. O, simplemente, contemplar los patos y cisnes de su estanque o escuchar el rumor de su cascada. Estos jardines circundan el Palacio de Aiete, construido en 1878 para los Duques de Bailén y hoy es un animado centro cultural. La subida merece la pena por la paz que aquí se respira.

Carril bici Plaza Gipuzkoa. Donostia-San Sebastián

Me preparo para bajar de nuevo al centro, y mientras siento el aire, ahora fresco, en la cara decido que esta vez voy a ir sin rumbo para perderme en la capital donostiarra a descubrir sus mil y una sorpresas.

AQUIARIUM Y EL PUERTO

Con más de 300.000 visitantes al año, el Aquarium Palacio del Mar de Donostia es uno de los lugares más visitados de Euskadi. Su emblemático edificio, construido en 1928, cuenta con dos plantas dedicadas al patrimonio marítimo y marino de Gipuzkoa.

Aquarium San Sebastián

En su interior destaca el impresionante esqueleto de una ballena franca y más de 200 especies de habitantes marinos, además de su famoso túnel de 360º que te permite contemplarlos desde todos los ángulos posibles. Por supuesto, me quedo embobada con los tiburones. Decido hacer la visita guiada sobre el Mar Cantábrico, una de las muchas que se ofrecen, porque está tan ligado a la ciudad de San Sebastián que debe ayudar a comprenderla mejor. Y no me defrauda, entre historias y leyendas, observo cómo hacen especial hincapié en las especies más amenazadas en este mar, como la merluza o el coral de profundidad, y me quito el sombrero ante el admirable espíritu ecológico que impregna Euskadi.

Aquarium San Sebastián

Otro de los objetivos de esta visita es conocer el vínculo de este territorio histórico con el Mar Cantábrico. Hacer ver la importancia que ha tenido para fraguar sus leyendas, memoria y pasado. La pesca respetuosa con el medio ambiente, la vida en el mar, las regatas de traineras, la importancia del mar en el arte... todo se desgrana con rapidez en esta visita que se hace corta. Por cierto que las familias con niños y grupos escolares pueden informarse para dormir entre peces en el Aquarium, una experiencia que debe de ser increíble. ¡Ah, quien fuera familia con niños o escolar!

Puesto de venta de carraquelas. San Sebastián

Acabo mi visita subiendo a la terraza a mirar el mar y me marcho para dirigirme al cercano puerto, situado en el extremo oriental de la bahía de La Concha y al pie de la estatua del Sagrado Corazón que corona el monte Urgull. Se trata de un puerto pequeño de forma triangular, con una zona pesquera y otra de ocio. Y es el lugar perfecto para tomarse un cucurucho de carraquelas y quisquillas (caracolas de mar y pequeñas gambas) hervidas. Un sabor delicioso a mar se expande por toda la boca como una explosión. Además, hay pequeños restaurantes y bares donde comer. Siempre mirando al mar. Una deliciosa forma de pasar el día.

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