EXPERIENCIAS EN BILBAO

PASEO POR LA RÍA

La Ría del Nervión contempla absorta el devenir de Bilbao y la ciudad, por fin, le devuelve la mirada para siempre. Pienso en eso mientras me dirijo a alquilar una piragua para recorrerla.

Ría de Bilbao

El viaje comienza al lado del Museo Marítimo, donde nos explican las normas de seguridad y cómo darle a la pala para mover la piragua, lo cual resulta bastante sencillo según compruebo ya en el agua. Lo hago en grupo y con un guía que nos cuenta en múltiples paradas la historia de Bilbo y nos señala los edificios más importantes al tiempo que nos cuenta anécdotas de la construcción de cada uno y cómo han ido cambiando la ciudad hasta convertirla en la belleza moderna que hoy es, sin perder un ápice de su sabor añejo. Todos admiramos el Museo Guggenheim Bilbao desde nuestras piraguas. Lanzamos vítores al paso por San Mamés, el estadio del Athletic Club, el equipo de fútbol de la ciudad.

Museo Guggenheim

Pasamos bajo puentes preciosos descubriendo sus vientres metálicos. Bajo el Puente de Deusto vemos de cerca los dos túneles llenos de poleas que se usaban para abrirlo a los grandes barcos de mercancías. También vemos auténticos pueblos marineros dentro de la ciudad. Pienso en lo mucho que ha cambiado esta ciudad industrial reconvertida en joya para el turismo.

Puente de Calatrava. Bilbao

No hay forma de describir las sensaciones que se tienen mientras se desciende por las aguas oscuras de la ría que ahora lucen limpias gracias a un plan de recuperación medioambiental que permite hasta que chapoteemos en ellas al final del recorrido jugando como niños. Esta travesía también se puede hacer de noche, otra interesante manera de admirar la capital de Bizkaia.

EL CASCO VIEJO

El Casco Viejo de Bilbao, o las Siete Calles, es el lugar donde empezó todo.

Casco Viejo de Bilbao

Aquí nació la ciudad y aún hoy tiene todo el sabor de la Historia con mayúsculas en sus paredes. Numerosos edificios históricos se encuentran en la zona: la Catedral de Santiago, la Iglesia de San Antón, el Museo Arqueológico, Etnológico e Histórico Vasco, la Biblioteca Municipal de Bidebarrieta o la Plaza Nueva, donde se celebran el mercadillo dominical y la feria de Santo Tomás.

Iglesia de San Antón

Pero donde el Casco Viejo se convierte en absoluto disfrute es en sus locales de pintxos, que se concentran en la Plaza Nueva, la Calle del Perro o Somera, aunque también los hay muy interesantes diseminados por todo él. Me dispongo a convertirme en txikitera por una jornada y recorrer bares y tabernas, de pintxo en pintxo buscando los más deliciosos y acompañándolos de un vaso de vino, sidra, txakoli, kalimotxo o de un zurito (cerveza pequeña).

Calle Jardines. Bilbao

Me recomiendan encarecidamente probar los pintxos de rabas, de tigres, de champiñones, de bacalao, de pimientos y los de tortilla. Los sabores son extraordinarios. Me parece increíble que en un bocado tan pequeño quepa una cocina tan grande. Acabo pidiendo un 'agua de Bilbao', o sea, una copa de cava como la denominan los autóctonos porque, según, dicen 'aquí el champán se bebe como agua'. Brindo por este centro histórico, tan bonito como lleno de vida. Y sigo la fiesta.

Pintxos. Bilbao

EL PUENTE COLGANTE

El Puente Colgante es el puente de los mil nombres. El de Bizkaia, de Getxo, de Portugalete, de Bilbao o incluso de Palacio, en honor al arquitecto que lo proyectó, Alberto de Palacio y Elissague. Bizkaiko Zubia, en euskera.

Puente Bizkaia

Esta impresionante mole tan densa y liviana al mismo tiempo y según se mire es uno de los emblemas de la ciudad de Bilbao. El original negro en que estaba pintado y que absorbía demasiada radiación térmica fue sustituido por el color rojizo de la vena de Somorrostro que se puede contemplar hoy. Una pasarela en la parte superior permite pasear por él, dos ascensores te llevan a ella. Las vistas son impresionantes. No me extraña que en 2006 fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que destacó su uso innovador de los cables de acero trenzado y la consideró una de las obras más destacadas de arquitectura en hierro de la Revolución Industrial.

Pasarela del Puente de Bizkaia

Unos transbordadores unen cada ocho minutos los dos extremos de la ría en trayectos que duran un minuto y medio. El puente está vivo y además de para admiración de visitantes, es usado con frecuencia por los bilbaínos y las bilbaínas para desplazarse. Mientras un guía nos descubre los secretos de su construcción desde las pasarelas más altas, el sol se pone sobre el Nervión. Una panorámica de recuerdo imborrable.

Puente Colgante. Bilbao

ARQUITECTURA CONTEMPORÁNEA

En Bilbao es posible seguir las huellas de la historia reciente a través de sus edificios, esos que la han transformado de oscura urbe industrial en una ciudad luminosa como una luciérnaga que atrae a visitantes de todo el mundo. Algunos de los más prestigiosos arquitectos del mundo han dejado su impronta en la ciudad.

Palacio Euskalduna

El Museo Guggenheim Bilbao de Frank O. Gehry abrió la veda del cambio con sus volúmenes y escamas de pez se ha convertido en un emblema de una ciudad a la que ha unido su destino. Pero no es el único. Ya el Aeropuerto Internacional de Bilbao La Paloma, diseñado por Santiago Calatrava supone una inmersión en la arquitectura moderna para quienes llegan en avión a visitar Bilbao. También quienes cojan el metro para desplazarse por ella podrán disfrutar de la creación de Sir Norman Foster y su equipo; el proyecto ganó en 1998 el Premio Brunel de Arquitectura ferroviaria a su globalidad y la estación de Sarriko en particular. Otras obras como el Palacio Euskalduna -elegido mejor Centro de Congresos del Mundo en 2003- de Federico Soriano y Dolores Palacio, el Puente Zubi Zuri, también de Calatrava, conocido como el puente blanco, que une el Paseo de Campo Volantín con el Paseo de Uribitarte y que sorprende por su aparente ligereza (por cierto ¡es un lugar fantástico desde el que hacer fotos con un toque artístico!) o la Torre Iberdrola, de César Pelli, el faro de Bilbao.

Metro de Bilbao

También impresiona por su belleza la Nueva Biblioteca de la Universidad de Deusto, de Rafael Moneo. Y los siete edificios que componen Isozaki Atea, del arquitecto japonés Arata Isozaki. Otra visita imprescindible para quienes disfruten de la arquitectura y el diseño es la Alhóndiga, un antiguo almacén de vinos de estilo modernista, obra del arquitecto Ricardo Bastida, cuyo proyecto de reforma firmó Philippe Starck, que lo ha convertido en un espectacular centro cultural de 15.000 m2 destinados al ocio. Y, para demostrar que está más viva que nunca, Bilbao proyecta un Ensanche diseñado por la arquitecta Zaha Hadid que, en un plazo de unos 20 años convertirá la península de Zorrozaurre en una isla, unida a las dos orillas de la ría por numerosos puentes. En ella edificios residenciales de aspecto ultramoderno dejarán constancia de lo que es ya hoy una realidad: Bilbao apuesta por el futuro. Ya Platón hablaba de los beneficios para el ser humano que otorgaba vivir rodeado de belleza; las gentes de Bilbao, pues, son afortunadas.

Galería de imágenes