CASA DE JUNTAS DE GERNIKA

Casa de Juntas de Gernika

Dos árboles, ambos robles, simbolizan el espíritu de los vascos. Uno, custodiado por columnas corintias, es un tronco muerto ya pero al que se le rinde homenaje, porque es de sabios respetar a tus mayores y más cuando tuvieron un lugar destacado en tu Historia. El otro es un roble joven, que crece fuerte y libre. La mayoría de quienes visitan la Casa de Juntas de Gernika se fotografían con ambos. No en vano, todos amamos la libertad y eso es, precisamente, lo que simboliza este edificio neoclásico con un precioso jardín.

Casa de Juntas de Gernika

El origen de este lugar se remonta en los siglos. Aquí los vizcaínos celebraban sus Juntas Generales y es éste el primer parlamento vasco y uno de los primeros del mundo. Un lugar perfecto para pasear y sentir la paz que desprende. En él se siguen elaborando y aprobando los fueros vascos que, en cierto modo, son el origen de la democracia participativa. La democracia más real, organizada en juntas vecinales que luego se hacían representar en las Juntas Generales. Este sistema permitía saber directamente qué es lo que necesitaban y querían los ciudadanos de cualquier lugar remoto en las aldeas. Los fueros estaban, y están, compuestos de una serie de normas, de Derecho Público y Privado, que obedecían a la forma de pensar y sentir del pueblo vasco.

Large Figure in a Shelter. Henry Moore

Las Juntas se celebraban a la sombra de un alto roble sagrado, aún hoy es junto a él, bajo el pórtico que asemeja al antiguo palio de los señores medievales, donde jura su cargo cada Lehendakari; el primero lo hizo el 7 de octubre de 1936. Dentro de la Casa de Juntas y antigua ermita se refugiaban los señores de Bizkaia si hacía mal tiempo. Hoy, la ermita remodelada es la Casa de Juntas de Bizkaia, de fachada neoclásica y que por dentro parece una bombonera por lo bonita que es. Este lugar guarda vestigios del pasado tanto en la pila bautismal como en el altar que permanecen y, también, en sus paredes, llenas de cuadros y textos que recuerdan la historia de Euskal Herria. Entre las pinturas sobresale el espectacular cuadro del "Besamanos de la Jura de Gernika" de Francisco de Mendieta.